La voz de alguien muy familiar me despertó, era una voz cálida, muy expresiva, pero sobretodo conocida. No era nada más ni nada menos que la voz de una niña, y no una niña cualquiera, sino la de mi hermana pequeña. Cala. ¿Qué hacia ella ahí? ¿Quien la había traído? Y la más importante de todas, ¿qué hacía yo que no la estaba ya abrazando? Sin pensármelo un segundo, me incorporé del frío suelo y abracé a esa pequeña como si no la hubiese visto desde hacía siglos. Aunque puestos a pensar, hacia un año que no la veía.
-Cala, Cala, Cala,...- No salían más palabras de mi boca, pero no fueron en bajo, las dije a grito pelao'.
-Lana, Lana, Lana,...- La niña parecía triste, y no sabía porque...¿Tanto han cambiado las cosas en un año?
-Lana, la abuelita a muerto...- Y dicho esto rompió a llorar. Aunque sus lamentos fuesen en vano, no solo ella lloró sino que yo también me uní a sus lágrimas.
Nos oyeron, lo supe en cuanto oi esas botas chirriar. Se podría decir que tenía un 'horario de trabajo' como él lo llamaba. Significaba que a las nueve en punto de la noche, tenía que salir de la 'celda' y vestirme decentemente para que no se notase la verdad de mi vida. Empujé a Cala lejos de mi porque sabía que si llorábamos nos pegaría, y yo no quería que nada le pasase.
-Vaya, vaya, vaya, que tenemos aquí... El reencuentro de una familia feliz ahora destrozada...- Dijo Hugo acercándose a mi hermana- Es una pena que ella no conozca la reglas del juego.
-No la toques- Dije interponiendo mi cuerpo entre aquel loco y mi hermana -Te juro que si la tocas te reviento esa puta cara de degenerado que tienes.- Vio la seguridad en mis ojos y se alejó tirando de mi brazo de una manera brutal.
-Venía a decirte- Dijo cogiendo a Cala con la otra mano-Que dado que ahora sois 2 vamos a tener que ampliar tu horario de trabajo.
No supe a que se refería hasta que salimos fuera del zulo, fue entonces cuando vi aparcado fuera el mismo coche negro de todas las noches. La única diferencia era que no era de noche, al contrario ¡era de día! Mi alegría o duró mucho dado que mi mente comenzó a pensar cosas horribles.
-¿Dónde vamos?- Se atrevió a decir Cala.
-A pedir- Contestó amablemente Hugo
-¿A pedir?- Dije esta vez yo
-Si, no te pensarás que con tus honorarios me da para pagar las letras del coche- Rió de forma exagerada.
-Por qué no dejas aquí a Cala y me llevas solo a mi- Protesté de inmediato.
-Porque con una hija, parece más creíble.- ¿Hija? pensé
-No soy su hija, soy su hermana pequeña...
-Ya cariño pero to hermanita tiene que decir que eres su hija poque sino te pasarán cosas malas, a ti y sobretodo a ella...- Y así, con esa última frase clavó una daga sobre mi corazón, el cual hizo que temiese por mi hermana.
Dicho esto nos vistieron con más harapos y nos soltasen en el centro de Madrid con un cartel que decía: 'Necesito dinero para alimentar a mi hija'.
Pasaron las horas y tan solo habíamos recaudado unos pocos euros, cuando mi hermana alzó la vista y captó la atención de muchos de los viandantes, pese a que sus ojos eran castaños como los de casi todo el mundo, estos irradiaban una esperanza alentadora.
Gente de varía edades se acercaban a nosotras y nos daban céntimos, cosa que se agradecía, porque con esta crisis... En ese momento, cuando la gente se dispersó, un grupo de chicas de mi edad paso por delante nuestra, pero solo una se fijó en Cala, y las demás no tardaron mucho.
-¿Cala?- Dijo una voz familiar.
-Chist- Respondió la pequeña- Selene, no digas nada que ese señor anda cerca...
-¿Qué señor?- Dijeron Marta, María y Victoria a la vez lo que provocó mi risa, siempre me reía cuando pasaba eso.
-Cala, Hugo no está, volverá en 2 horas- Dicho esto alcé mi mirada y me topé con la de Selene justo al lado de la mia. Recuerdo que un par de veces me hizo esto y yo como una tonta me asustaba.
-¡Lana!- Dijeron las 4 al unísono mientras se avalanzaban sobre mi para abrazarme.
-¿Qué te ha pasado?¿Dónde has estado?¿Como te encuentras?¿Llamamos a la policía?- Dijeron cada una, pero cuando María dijo esta última, se me heló el corazón.
-¡No!- Conseguí articular después de que Marta me soltase de su abrazo
-¿Por qué?- Dijo esta vez Victoria
-Porque nos matarán...-Dicho esto estuvimos hablando una rato, la gente las miraba raro pero a ellas no les importaba.
Pasó una hora larga y feliz junto a ellas, las personas que habían olvidado el pasado, cuando entre todas nos soltaron 30 euros. Desaparecieron, no sin antes asegurarnos que a la siguiente semana vendrían otra vez.
La siguiente hora fue un poco fría y por ello cogí a Cala y la puse en mi regazo y esta se acurrucó en mi pecho. La niña estaba helada, pero en ese momento mi cartel se voló, no podía perdérlo, pero si me movía sabía que Cala se depertaría y había sido un día muy duro para ella. En ese momento, un chico de tez clara, ojos verdes y pelo rizado se acercó a mi y me tendió el cartel con una sonrisa en la cara.
No supe que decir cuando me tendió la mano.
-Hola- Me dijo aquel desconocido, por qué hablaría conmigo...
-Ho..Hola- Articulé al fin
-Me llamo Javi
-Yo Lana y gracias por coger mi cartel...
-No es nada, por cierto tienes una hija muy guapa...
-No es mi hija...
-Entonces el cartel...
-Es una larga historia...
-Tengo tiempo- respondió con una sonrisa que me mató por dentro. Pero mis sueños se desvanecieron cuando vi aquel coche negro, y Hugo bajando de el.
-Pero yo no... Será más seguro para ti y para nosotras que te vayas... Lo siento- Y dicho esto me puse en pie y recogí el dinero, cuando de repente soltó un billete de 5 euros en mi mano y con un simple hasta luego, desapareció de mi vista, no sin antes posar un pequeño pedazo de papel en el montón el cual escondí bien entre mi ropa para que Hugo no lo viese. Quién sabría si lo volvería a ver...
-----------------------------------------------------------------
LO SIENTO MUCHO!!! Matadme si queréis pero el sábado subo otro algo más interesante que este... :) os quiero !!